Buscando alternativas a la crisis económica
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Una de las cosas de las que quizás más se ha hablado en el último tiempo es sobre la crisis económica que ha afectado y sigue afectando a muchas economías del mundo, con un impacto mayor (al menos mediático) en algunos países de la Unión Europea y Estados Unidos.
Esta llamada "crisis financiera" que en realidad es una crisis no solo del sistema económico sino también del sistema político y social en el que vivimos, ha tenido un impacto directo en los jóvenes: la tasa de desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años alcanzó a 12,6 por ciento en 2011 y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé que aumentará levemente este año, hasta 12,7 por ciento. De acuerdo al informe "Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2012", son casi 75 millones de jóvenes sin trabajo, un incremento de cuatro millones desde 2007. Las elevadas tasas de desempleo superan el 30 por ciento en algunos países de Europa, como España, Grecia y Eslovaquia.
De acuerdo al mismo informe, a diferencia de lo que sucede en América latina o en Medio Oriente y África del Norte, donde hace más de veinte años que uno de cada cuatro jóvenes está desocupado, en Europa la cantidad de jóvenes con problemas de empleo se disparó a partir del estallido de la crisis financiera internacional y se profundizó con las políticas de ajuste desplegadas.
En los países desarrollados y en la Unión Europea, dos millones de jóvenes se retiraron del mercado de trabajo como consecuencia de la crisis y no son contabilizados por las estadísticas como desocupados. Desalentados por las tasas de desempleo juvenil, muchos jóvenes abandonaron completamente la búsqueda de trabajo o decidieron posponerla y permanecer dentro del sistema educativo.
En el caso de Grecia, algunos jóvenes buscaron alternativas al modo de vida que llevaban en las grandes ciudades y encontraron en diversos proyectos de vida autosostenible, una salida a esta realidad adversa.
Una de estas experiencias empezó en la primavera de 2010, cuando el gobierno griego decidió imponer medidas de austeridad extremas. Apostolos Sianos de 29 años abandonó su empleo de diseñador de internet, su departamento en Atenas y, con ambos, la civilización moderna. A los pies del Monte Telaithrion, en la isla de Evia, fundó junto a Dionysis Papanikolaou y Panagiotis Kantas una ecoaldea en la cual consumen principalmente los productos orgánicos que cultivan en dos huertas e intercambian lo que cultivan en pueblos cercanos en lugar de utilizar dinero.
El grupo, en el que casi todos siguen una estricta dieta vegetariana, duermen en comunidad, en “yurtas”-portátiles, o viviendas como carpas de lona. El objetivo final del proyecto fundado por estos jóvenes atenienses es crear una escuela para la vida sustentable.
De acuerdo a Apostolos: "Lo que otros ven como una crisis económica global, nosotros lo vemos como una crisis de la civilización. Todo parece estar en crisis: el sistema de salud, el medio ambiente, la educación. Por eso hemos tomado la decisión de hacer algo distinto."
"La crisis financiera griega no es toda negativa: le ha dado a la gente la oportunidad de ver que el sistema en el que viven no funciona, y ahora pueden empezar a buscar una alternativa"
Otras iniciativas menos radicales para hacer frente a la crisis también están siendo impulsadas por los jóvenes griegos, como la de Sklavenitis quien en 2010 decidió crear, junto a otros amigos desocupados, una organización para brindar ayuda práctica y psicológica a las personas con dificultades económicas y para luchar por mejorar las condiciones de aquellos con empleo. La Asociación de Desempleados establecida por Sklavenitis aboga por viajes gratuitos en transporte público, así como descuentos en las cuentas de luz y teléfono.
A partir de esta organización que nació en Creta, muchas otras han surgido en ciudades como Atenas, Tesalónica y Patras.
Vemos que al final, no hay demasiadas diferencias entre los jóvenes de allá y los de acá. Los jóvenes siempre buscan las alternativas y las encuentran, sobre todo en aquellas situaciones más difíciles en las que nos exige tomar decisiones y ponernos en movimiento. Movernos de la comodidad del sofá de nuestras casas y hacer algo, aunque sea mínimo, por cambiar todo eso que sabemos que no está bien.
“Sólo trato de ser el cambio que quiero ser, en vez de esperar que un gobierno haga el cambio, o en vez de votar por alguien que haga el cambio. Yo trato de ser ese cambio” Panagiotis Kantas
Imagen: Flickr. Jóvenes en un encuentro en Grecia, 2009. Por Jose Tellez. Licencia: Creative Commons.
agaviria
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