El aborto: ¿El Postday de la actualidad? Una mirada a partir del embarazo en adolescentes en Colombia.
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En los últimos días en Colombia se ha debatido acerca de si se debe legalizar el aborto. Si bien, la juventud sería la "más beneficiada" con dicha medida, no se deben dejar de lado ciertos efectos, no sólo para las personas involucradas directamente sino para el medio que los está rodeando. Dicha propuesta, no se puede convertir en la única solución para la problemática social que está generando el embarazo en adolescentes; hay que ahondar más en el tema y no juzgar por cosas a priori.
Es así, como se hace evidente que muchos de los jóvenes colombianos practican la promiscuidad, como si fuera algo inherente al ser humano, dejando de lado las secuelas que esto conlleva. Porque ante todo, hay que tener en cuenta que el problema no es sólo el embarazo, sino también las enfermedades de transmisión sexual.
Esta problemática social no se puede seguir escudando detrás de argumentos de los jóvenes como que por ejemplo, se deben mejorar las clases de educación sexual en las aulas/familia o tener mayor conocimiento de los métodos de planificación. Con seguridad, cuando estos empiezan a tener sus relaciones sexuales tienen conciencia acerca de las consecuencias que tienen estas si no usan algún método de planificación. Por tanto, sería contradictorio afirmar que gran parte de los jóvenes, no conoce como mínimo, el condón.
Por consiguiente, hay que tener en cuenta que un adolescente tiene plena conciencia de lo que está haciendo y cómo lo está haciendo (por tanto, no podemos subestimar a las personas simplemente porque sean niños y/o adolescentes). La adolescencia es, tal vez, la etapa de la vida de cualquier ser humano más vulnerable a las presiones de grupo, a las manipulaciones (buenas o malas) de la sociedad, y por esta sencilla razón, es que desde la sociedad se deben generar valores que muestren una vida sexual sana.
Pero al parecer, el problema no radica en que los jóvenes conozcan o no los métodos de planificación y lo que puede generar tener relaciones sexuales sin protección, reside en la falta de conciencia acerca de las consecuencias a largo plazo. Son muchas, desde personales hasta a niveles macro. Un embarazo en una pareja adolescente (porque igualmente, es necesario dejar de lado esa concepción de que sólo es un problema de la mujer), no sólo está afectando el núcleo familiar sino a toda la sociedad. Por un lado, genera que los ingresos familiares sean menores, por tanto está incrementando la pobreza en la familia; a su vez, a nivel educativo, se dejan de lado los proyectos académicos, por tanto, se disminuye la calidad de vida de la familia. A niveles generales, está afectando los problemas de distribución de los ingresos porque las familias ya no pueden percibir la misma calidad de vida que podían tener antes, por ende, afecta el bienestar general, porque disminuye el consumo de lo hogares, lo que incide directamente en la economía.
El embarazo en adolescentes, no es algo que deba estar dentro de lo cotidiano, como últimamente se ve, es un problema que va más allá de ver a una niña en uniforme de colegio embarazada. Hay que empezar a desglosar las situaciones por medio de las cuales esa niña tiene que afrontar esa situación. Esto incide a su vez, en que los medios de comunicación también han sido factores claves para que la juventud de hoy en día, vea al sexo como algo que no tiene consecuencias y que tiene cierto, sino total, grado de libertinaje. La cuestión acá a evaluar puede llegar a ser moralista, pero hablarle a un joven con argumentos de este tipo, poco o nada está haciendo. Puede que mayor información funcione y controle la problemática, pero de nada sirve educar a una parte de la sociedad, si la otra, sigue ocasionando dificultades a la misma.
El sexo, o más bien, la responsabilidad acerca de tener relaciones sexuales debe empezar a generarse a partir de la familia, del ejemplo que desde niños se le dan a las personas, y obviamente, el entorno académico está en la obligación de dar su gran aporte para que esto tenga mucha más cabida en un ámbito no sólo social sino cultural. Lo anterior, está enmarcado en una cuestión de carácter; es frustrante que los jóvenes se dejen influenciar y manipular por todo lo que se ve en el medio, proponiendo modas que van en contra de un proyecto de vida claro y objetivo acerca de la libertad de la sexualidad.
Este es otro punto a tratar, la libertad de la sexualidad; esto no debe ser entendido como la acción por medio de la cual se practica la promiscuidad, debe ser entendida como un acto de responsabilidad, si bien, que permita escoger a su pareja, no conlleve a que terceras personas tengan que sufrir por efectos de la irresponsabilidad.
Otro tema importante, es que hoy la juventud es poco realista, es bueno ser optimista pero dentro del marco real que esté viviendo. Todavía se piensa que el amor es para siempre, que tener un bebé es sólo alimentarlo y vestirlo y ya, que la vida continuará igual que antes. Pero lastimosamente no es así, un embarazo adolescente genera muchos sacrificios, los cuales, son poco probable, o nunca se recuperarán.
De igual forma, el Estado es un actor importante en el rol de creación de estrategias que promuevan una práctica sana y una política demográfica adecuada en la sociedad, con el fin de lograr un crecimiento y desarrollo económicos que permitan la mejora en la calidad de vida de la población, especialmente, de la más vulnerable; ya que por medio de la creación de mecanismos, como la legalización del aborto, sin excepcionalidad de casos, se está generando soluciones alternativas a la problemática, más no la está tratando de erradicar, que en última instancia es lo que se debería tener como meta para alcanzar.
Contiguamente, es importante hacer énfasis en que los abortos ilegales y sus malas prácticas son un problema se salud pública, pero esto demuestra que si bien la legalización puede menguarlo, no lo erradica, porque la problemática sigue generando problemas sociales.
Hoy se ve, que muchas de las jóvenes no exigen respeto, dentro de sus concepciones está la que la que más muestra es la más bonita, a la que más morbosean, es el tipo de mujer que se debe seguir. Por su parte, muchos de los jóvenes tienen mentalidad de macho, que entre más mujeres tengan, más hombres y más malos son; eso sumado al hecho de que las drogas, sexo y alcohol se han convertido en los “aperitivos” de la juventud; el que no consuma alguna de estas sustancias, sencillamente no puede hacer parte de un grupo. Y así mismo pasa con el sexo, al parecer, eso de “hacer el amor” es un argumento tradicionalista y conservador.
Es completamente respetable las llamadas “actitudes contemporáneas de los jóvenes”, cada cual es libre de hacer con su vida lo que quiera, pero un embarazo adolescente genera problemas que están perjudicando a todas las personas, por tanto, no puede usarse, en este caso, la mentalidad clásica de que a partir del beneficio individual se obtiene un beneficio común. La sociedad no tiene por qué pagar los costos que genera esta problemática, que no es más que el producto de la irresponsabilidad de unos pocos; el aborto no puede convertirse en el postday de la actualidad, tienen que existir reglas claras acerca de a quiénes puede ir o no dirigida esta práctica.
Luisa Fernanda Niño Lancheros 