De mi experiencia y el maltrato (en apoyo a Diana)
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Escribo este texto en apoyo a Diana, la autora de "De mi experiencia y el maltrato" http://lajuventudopina.org/posts/de-mi-experiencia-y-el-maltrato--2
Pues, desde hace algún tiempo la violencia es un tema que no deja mi cabeza en paz, como agresora y como agredida, en sus diferentes facetas y en su cotidianidad.
Cuando se vive rodeado de acciones violentas, ésta se llega a normalizar, entonces empezamos a creer que hacer un berrinche es normal, que exigir a nuestros padres, hermanos, amigos, etc. que actúen como nosotros deseamos es normal, que hacer cosas que no nos gustan por agradar a otros no tiene nada de malo, que exigirnos a nosotros mismos ser quien no somos y soportar situaciones que nos lastiman es cualquier cosa de la vida.
En mi familia como en muchos de los hogares mexicanos se vive o se han vivido situaciones asociadas a la violencia, si bien mis padres no llevan una relación conflictiva (dentro de los estándares señalados socialmente), reconozco actitudes agresivas en mí y en ellos. Los berrinches, la necesidad de perfección, de controlar a mis seres queridos, de juzgar, el no valorarme como persona y permitirme ser agredida por otros, son parte de mi pasado cercano. Acciones que aparentemente no son relevantes, porque no son golpes, porque no dejan marcas visibles o porque ahora no están de moda; también son violencia.
"Yo confieso" que he agredido y me he permitido ser agredida. La violencia tiene una tendencia a la normalización y a ser invisibilizada, que a veces resulta difícil reconocer en pequeños detalles de todos los días, de nuestra personalidad o de nuestra forma de relacionarnos.
Aún me cuesta trabajo hablar de mi experiencia y me resulta un poco incomodo reconocerme como agredida y agresora incluso de mí misma; pero el proceso de hacerlo me ha hecho crecer y mejorar como ser humano. Hasta hace tiempo estuve en una relación, donde no había golpes, donde había compatibilidad en situaciones en las que otras parejas discrepan, donde la pasaba casi siempre bien, pero donde no fui valorada como persona, donde el mínimo error era una razón grave para juzgarme y dejarme. Donde la intermitencia y la negación se convirtieron en la única forma de resolver los problemas.
Estuve en una relación en la que los estándares de calidad que yo debía cumplir eran altísimos, inalcanzables, tanto que se convirtieron en un reto cotidiano, crecí como profesionista y desarrolle muchas habilidades, pero me lastime y me permití ser lastimada, comparada, menospreciada, maltratada y no respetada. En casi siete años, nunca me valore como persona y como ser humano y tampoco fui valorada, al menos no de esa forma.
Como agresora, juzgue, controle, manipule y sobre todo no respete su individualidad y lo sobrevolare. Lo lamento.
No tengo mucho que decir, pero el tema sigue girando en mi cabeza, quizá la exención de ésta entrada no alcanzará el mínimo requerido, pero en verdad la violencia me preocupa mucho, me duele y me parece netamente injusto que desde niños nos formen un perfil en el cual es permitido ser agresor y agredido, al no reconocer a la violencia en detalles cotidianos.
Esta vez, los invito a crear relaciones que les permita compatibilizar su libertad individual con la vida en común (en realidad es muy fácil si uno lo decide), ya sean relaciones familiares, de pareja, laborales o académicas, la violencia no debe tener cabida en nuestra vida, el respetarnos y respetar a los demás es una buena herramienta para construir relaciones sanas, sin importar nuestra edad o el momento en que nos encontremos, siempre es posible reconstruir.
La colonia Jalisco de Tonalá, Jalisco, México.
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A veces es complicado valorar lo que uno tiene, lo que nos rodea y a quienes siempre y pese a todo están ahí de manera incondicional. Así pasa con algunas personas, pero también ocurre en la vida en comunidad, y es que nadie ama lo que no conoce, aunque a veces creemos conocerlo y no amarlo.
Está vez hablaré de mi comunidad, la cual, pese a los años compartidos no he amado, valorado ni conocido sino hasta ahora.
La colonia Jalisco, se ubica en el municipio de Tonalá, en el estado de Jalisco, México. Está divida en secciones (yo vivo en la I Sección) aunque sin importar la sección, todas las calles llevan el nombre de uno de los municipios del estado y todas viven la misma problemática, sin otra curiosidad que comentar, sólo queda decir que aquí es donde vivo, ¡Bienvenidos!
La colonia Jalisco, ha sido señalada desde sus orígenes, como una de las comunidades más pobres y violentas de la periferia de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en ella confluyen diversas pandillas juveniles que segmentan mi comunidad en territorios, lo que genera en los habitantes de dicha colonia la sensación de inseguridad pública, aunque para ser honesta, hasta hace poco creía que sólo nos hacia sentir así a mí, a mi familia y a algunos amigos cercanos (es fácil juzgar).
Mi primer encuentro consciente con mi comunidad, fue hace unos meses, al hacer una breve exploración respecto a los problemas a los que se enfrentan los habitantes mi colonia (por mi tema de tesis), me encontré con la sorpresa de que el 100% de las personas encuestadas, perciben el pandillerismo y la inseguridad pública como el principal problema comunitario al que se enfrentan, dada la cotidianidad de la violencia, yo daba por sentado que ésta se pasaría por alto.
Hablando de gestión pública y un poco de desarrollo social en mi comunidad, se resalta que entre los momentos históricos más importantes de ésta, destaca a inicio de la década de los 90’s, la visita del Sr. Carlos Salinas de Gortari, entonces Presidente de la República.
En ésta visita, el expresidente acompañado por su esposa, entrego de mano escrituras de las casas a cada uno de los jefes de familia, pues los terrenos en que ahora se ubica la colonia Jalisco, eran ejidales, en su mayoría habitados por paracaidistas.
Fue a partir de ese momento, que en la colonia Jalisco se logro la gestión de servicios de agua potable y alcantarillado, así como de un centro de salud y la delegación municipal, mismos que en años posteriores serian reubicados en un terreno más amplio, con la intención de proveer mayores servicios a los habitantes.
Actualmente en la I Sección, se encuentra ubicada una delegación municipal; enmarcada en la misma cuadra se haya una iglesia franciscana, ambas instituciones han fungido como promotoras del desarrollo social, al dar cobijo y apoyo a un centro de salud, una biblioteca pública, una modulo de policías, un ministerio público, un registro civil, un modulo del IFE, una oficina de correos, una foro al aire libre, un área recreativa y programas de capacitación implementados por la iglesia y avalados por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).
De manera personal, desconozco como fue el proceso de gestión, pero se resalta que a partir de ese momento se logro que los habitantes de la comunidad incrementarán su participación, se organizaran en grupos de colonos y presidentes de áreas, organización que a la fecha continúa (aunque la participación y el reconocimiento social a los lideres vecinales, ha disminuido), y que a decir de algunos vecinos dio pie a la diminución del pandillerismo y la inseguridad pública en la I Sección de la colonia, inicio un proceso de desarrollo social.
Sin embargo, y dados los antecedentes de éste proceso, fue inevitable la inserción del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en los procesos de organización comunitaria, actualmente es a nombre de ellos, que los líderes vecinales se comprometen y actúan, lo cual no demerita los logros alcanzados por la gestión de dichos líderes y la participación de la iglesia franciscana.
De cualquier forma y pese a los procesos de organización comunitaria, me es posible señalar y sustentar la seguridad pública como una necesidad imperante en los habitantes de mi comunidad, así como formular una hipótesis sobre la necesidad de identidad colectiva, en los jóvenes pertenecientes a las pandillas que aquejan a la colonia.
Pensando en el PENUD y en Amartya Sen, y ya que el desarrollo social puede concebirse como:
[…] un proceso de expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos. (Así el desarrollo humano, supone ser un proceso paralelo y complementario al desarrollo social. Refiriéndose a) la creación de un entorno en el que las personas pueden desplegar su pleno potencial y tener una vida productiva y creativa, de acuerdo a sus intereses y necesidades. (Sen, A., 2000).
Considero entonces la violencia como un obstáculo para el desarrollo social de mi comunidad, es también significativo señalar que dentro de la propuesta teórica de Amartya Sen, se reconoce que:
El desarrollo exige la eliminación de las principales fuentes de privación de libertad: la pobreza y la tiranía, la escases de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrar los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados represivos. (Sen, A., 2000).
De esta forma concluyo diciendo que el acceso a servicios o a crecimiento económico, no es suficiente, mi comunidad como muchas, requiere de visibilidad, de mayor organización social, de gestión y de apoyo político, aunque con él, sin él y pese a él, confío en que un día no muy lejano cambiaremos los gritos, las piedras, las armas y las drogas por guitarras, por pianos, por saxofones, por colores, por pinceles, por pintura y por la voz.
Los invito a conocer mi comunidad y sobre todo les propongo conocer la suya, sólo actuando de manera local lograremos un cambio global.
¿Sabias que en México, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en mujeres jóvenes?
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Yo tampoco lo sabia y mucho menos lo imaginaba. La televisión, la internet, otros medios y mi entorno, me construyeron la idea de que el cáncer de mama sólo afecta a mujeres ancianas y que además si mis abuelas y mi madre no lo han padecido, es casi imposible que yo lo haga. MENTIRA.
El cáncer de mama mata en México a miles de mujeres de entre 30 y 54 años de edad. Lo sé porque desde hace unos meses trabajo como asistente de investigación en este tema, he conocido ancianas, mujeres mayores y lo peor mujeres jóvenes y enfermas. He imaginado que pasaría si alguna de ellas fuera mi abuela, mi madre, mis hermanas, mis amigas o yo.
Si eres mujer y sin importar el tamaño de tus senos, tienes un alto riesgo de padecer cáncer de mama. Después de los 20 años es importante que aunque no notes ninguna alteración vayas regularmente con el medico y pidas que te haga un ecomamario, si eres mayor de 40 años solicita una mamografía; la autoexploración y el análisis clínico de mamas ya no son suficiente para detectar este mal a tiempo.
Platica con las mujeres que están a tu alrededor, busquen información y no tengan miedo ni del cáncer ni de como este puede afectar su imagen. Cuando el cáncer es detectado en etapas tempranas es posible salvar la vida e incluso reconstruirse los senos y seguir como si nada.
Como mujer y mexicana, sé que la imagen es muy importante y que los senos son parte de nuestra identidad femenina, pero sabes, la vida es más importante, al final en muchos casos la reconstrucción mamaria es una opción viable.
Si vives en México toma nota, pues el cáncer de mama está incluido en el plan de gastos catastróficos del Seguro Popular, esto quiere decir que si eres diagnosticada con éste mal, todos tus gastos de tratamientos los cubre el estado.
Si eres hombre, no nos juzgues por los senos, informa de la gravedad de esta enfermedad a las mujeres que conoces y aconséjales que visiten al medico con regularidad.
Mujer, quiérete, cuídate y prevén. Existen muchas asociaciones que pueden apoyarte de manera psicológica, medica y estética, no dejes que el cáncer corte tus alas.
Emma M. Oropeza de Anda.
Emma M. Oropeza de Anda